Incidentes aislados de presencia alemana en Gran Bretaña
Durante la Segunda Guerra Mundial sólo se registraron unos pocos episodios en los que personal militar alemán llegó al territorio británico. No se trató de invasiones a gran escala, sino de misiones puntuales de espionaje o de aviones que, tras ser derribados, realizaron aterrizajes de emergencia.
Caídas de aviones y captura de pilotos
En junio de 1940 un bombardero Heinkel He 111 fue derribado y el avión aterrizó de emergencia en la zona de Sussex. El piloto, Franz von Werra, fue capturado y pasó el resto de la guerra como prisionero de guerra, convirtiéndose más tarde en el único oficial alemán que logró escapar y regresar a Alemania.
Operaciones de espionaje y paracaidismo
Algunas unidades de agentes secretos fueron lanzadas desde aviones en territorio británico. El caso más conocido es el del agente Heinz F. Luthardt, quien fue lanzado en paracaídas sobre la costa de Cornwall en 1942 como parte de una misión de reconocimiento; fue detenido poco después. Otros intentos, como el supuesto salto de Otto Skorzeny en 1944, nunca se concretaron y forman parte de la mitología de la guerra.
Aterrizajes de emergencia de pilotos
Varias veces pilotos alemanes, tras ser alcanzados por la defensa antiaérea británica, intentaron aterrizar en campos o aeródromos británicos. En la mayoría de los casos fueron capturados sin que el avión pudiera ser utilizado por el Reino Unido.
En resumen, la presencia alemana en suelo británico quedó limitada a estos incidentes aislados y nunca representó una amenaza de invasión.