Historia de Europa

¿Cómo se convertía en caballero en la Edad Media?

Formas de convertirse en caballero

En la Edad Media existían varias vías para alcanzar la condición de caballero.

Aprendizaje como escudero

La ruta más frecuente era mediante el aprendizaje. Un joven servía como escudero de un caballero durante aproximadamente siete años. Durante ese tiempo aprendía el arte del combate, la equitación, los códigos de caballería, así como a leer y escribir, familiarizándose con las costumbres de la clase noble.

Herencia del título

Otra posibilidad era la transmisión hereditaria. Si el hijo o nieto de un caballero alcanzaba la mayoría de edad y demostraba las habilidades necesarias, podía ser investido caballero tras la muerte de su padre o abuelo.

Nombramiento por hazañas

También se concedía la dignidad de caballero como reconocimiento a la valentía o al servicio meritorio, sobre todo en tiempos de guerra. Un hombre podía ser nombrado caballero por salvar la vida de su señor o por liderar una campaña victoriosa.

La ceremonia de investidura

La ordenación era un acto solemne. El aspirante se arrodillaba ante su señor, quien le colocaba una espada sobre el hombro y pronunciaba: «En nombre de Dios, te nombro caballero». A continuación, el nuevo caballero juraba lealtad y servicio, y recibía una espada y un escudo.

Privilegios y responsabilidades

Ser caballero conllevaba un gran honor, pero también una serie de privilegios y deberes. Se esperaba que fueran valientes, leales y caballerescos, que defendieran la ley y protegieran a los débiles e inocentes.