Historia de Europa

Los 3.000 cañones soviéticos del DSE: la gran y miserable mentira de Zachariadis

Los 3.000 cañones soviéticos del DSE: la gran y miserable mentira de Zachariadis

El conflicto interno entre Zachariadis y Vafiadis

La disputa entre Nikos Zachariadis y su entorno con Markos Vafiadis estalló cuando el Ejército Democrático de Grecia (DSE) pasó de ser una fuerza insurgente a una unidad regular. Tras la ruptura entre Tito y Stalin, Vafiadis consideró imposible ganar la guerra sin el apoyo del bloque comunista.

En su "Plataforma" Vafiadis señalaba que "el ejército monárquico‑fascista, a pesar de sus fracasos, sigue combatiendo durante dos años sin detenerse, reclutando y desertando, y cuenta con la capacidad de reponer sus bajas y aumentar su número".

Según sus cálculos, el DSE disponía de unos 25.000 combatientes frente a los 300.000 soldados del bando monárquico‑fascista. Para lanzar una ofensiva decisiva en los meses de octubre‑diciembre de 1948 y enero‑marzo de 1949, necesitaba alcanzar los 65‑70.000 hombres; en un año había logrado reclutar unos 15.000.

Vafiadis concluyó que "es imposible alcanzar el rendimiento militar exigido por las decisiones del Cuarto Plenario" y abogó por intensificar la lucha de guerrillas en todo el país. Sus ideas fueron rechazadas y el DSE siguió la línea de Zachariadis, reforzada por la falta de una victoria griega en la Operación "Koronis".

La supuesta ayuda soviética

Tras la caída del rival en Vichy y la favorable situación para el DSE, N. Zachariadis viajó a Moscú para reunirse con Stalin y otros dirigentes soviéticos. Según el entonces teniente general Giorgos Gousias, futuro reemplazo de Vafiadis, solicitó armas, alimentos, ropa, asistencia médica y ayuda para reclutar a griegos en el exterior.

Gousias afirma que "el liderazgo soviético accedió a la solicitud, asignó una fábrica de guerra para el DSE y, al final del invierno 1948‑49, entregó 1.000 cañones de varios calibres con 1.000.000 de proyectiles, 1.000 cañones antiaéreos con más de 1.000.000 de rondas, 1.000 cañones antitanque, aviones para abastecer al Peloponeso, Roumeli y Tesalia, y facilitó el paso de 8.000 griegos reclutados en el extranjero".

Zachariadis, al regresar al cuartel general del DSE, anunció el acuerdo y ordenó al instante reunir a los oficiales de la fuerza aérea para entrenarse y recibir los aviones. Se prepararon aeródromos y puntos de descenso en el sur de Grecia, y se elaboró un plan de operaciones para el invierno.

¿Es real la cifra de 3.000 cañones?

Si el relato de Gousias fuera veraz, habría que admitir una mentira monumental, ya sea de Zachariadis o de Stalin, siendo más probable la primera. Stalin no era precisamente un benefactor fiable. La entrega de 3.000 cañones en pocos meses habría sido un hecho histórico sin precedentes.

Sin embargo, el propio DSE, con una fuerza total de alrededor de 25.000 combatientes, no disponía de la capacidad logística para operar semejante número de artillería pesada. Además, la transferencia masiva de armamento pesado habría sido imposible de ocultar tanto a las autoridades griegas como a los EE. UU., que controlaban el espacio aéreo con superioridad aérea absoluta.

De haberse materializado, la Armada Aérea griega (EBA) y los bombarderos estadounidenses B‑29 habrían destruido los cañones antes de que pudieran ser puestos en posición. Los aviones anunciados tampoco tendrían ninguna posibilidad de sobrevivir en los cielos griegos, donde la superioridad aérea aliada era total.

Conclusión

Lo más probable es que la historia de los 3.000 cañones soviéticos fuera una exageración destinada a elevar la moral de los combatientes. Ocho meses después, en las batallas de Grammos y Vitsi, el DSE se vio obligado a defenderse con ametralladoras improvisadas de troncos de árbol, sin ningún armamento soviético de gran calibre a su disposición.