El 24 de junio de 1922, miembros de la extrema derecha alemana, pertenecientes a la Sociedad Secreta “Organización Consul”, asesinaron al ministro de Relaciones Exteriores Walther Rathenau en la calle de Berlín. El atentado formó parte de una serie de asesinatos políticos que buscaban desestabilizar la joven República de Weimar.
Contexto político
Desde su creación, la República de Weimar sufrió una ola de violencia motivada políticamente. En agosto de 1921, el extremista de derecha Matthias Erzberger fue asesinado; en noviembre de ese mismo año, el socialista Philipp Scheidemann sobrevivió a un intento con ácido cianhídrico. Rathenau, como representante del liberalismo y la democracia, se convirtió en el objetivo más visible de la “Organización Consul”.
La “Organización Consul” y su ideología
Fundada por el ex oficial naval Hermann Ehrhardt, la Sociedad operaba a través de células clandestinas en todo el país. Su objetivo era la restauración de una monarquía autoritaria y la eliminación de todo lo que consideraban “democracia”. Ernst von Salomon, participante en la planificación del asesinato, describió a Rathenau como “el hombre que queríamos destruir porque personificaba todo lo que odiábamos”.
El papel de Mecklenburg
Un amplio entramado de colaboradores en el estado de Mecklenburg facilitó el atentado. Erich Bade, líder local del “Deutschvölkischer Schutz‑ und Trutzbund”, distribuyó propaganda antisemita contra Rathenau y organizó entrenamientos de tiro en los bosques cercanos a Schwerin. El día anterior al asesinato, los futuros asesinos Erwin Kern y Hermann Fischer recibieron en Schwerin la pistola automática que usarían en Berlín.
Preparación del atentado
Kern y Fischer viajaron desde Schwerin a Berlín en el mismo automóvil con el que ejecutaron el disparo. La entrega del arma se realizó sin obstáculos gracias a la complicidad del jefe de la Policía Criminal Estatal, Karl Wiggers, amigo cercano de Bade y simpatizante nacionalista.
Inacción policial
A pesar de las advertencias publicadas por el periódico socialista “Das Freie Wort”, la policía de Schwerin ignoró los indicios y permitió que los asesinos abandonaran la ciudad sin ser detenidos. La falta de intervención facilitó el éxito del atentado y la posterior huida de los perpetradores.
Reacción popular
El asesinato provocó una movilización masiva a favor de la República. Millones de ciudadanos salieron a las calles y cientos de miles acompañaron el funeral de Rathenau en Berlín, esperando que el hecho encendiera una revuelta contra los extremistas. Sin embargo, el intento de golpe de estado de la “Organización Consul” fracasó.
Plan de fuga y su colapso
Tras el asesinato, Kern y Fischer intentaron escapar a través del mar Báltico. Se dirigieron a Rostock, donde recibieron ayuda de contactos locales, pero el mal tiempo impidió el traslado en barco a Dinamarca. Tras varios intentos fallidos, fueron perseguidos y forzados a recorrer a pie la zona de Wismar, Warnemünde y finalmente el bosque de Kühlungsborn.
La muerte de los asesinos
Los fugitivos terminaron refugiados en el castillo de Saaleck, cerca de Naumburg, donde el propietario también pertenecía a la “Organización Consul”. La presencia de luces nocturnas alertó a los vecinos, que llamaron a la policía. En el asalto posterior, Kern murió en un tiroteo y Fischer se quitó la vida.
Bibliografía recomendada
Martin Sabrow, The Rathenau Murder and the German Counter‑Revolution, Wallstein‑Verlag, 2022.