Historia de Europa

Agobard y el mito de los ovnis

Luchar contra los temores populares, profundamente arraigados en la imaginación colectiva, parece casi imposible. Resultan aún más peligrosos cuando el riesgo de disturbios civiles o incluso asesinatos en poblaciones rurales se vuelve una preocupación real. Así fue el caso del obispo de Lyon, monseñor Agobardo, quien en el siglo IX intentó combatir estas creencias. Mientras redactaba su tratado De grandine et tonitruis (Granizo y trueno), jamás imaginó que su relato sería citado siglos después como “prueba” de la existencia de ovnis.

Agobard y el mito de los ovnis

¿Qué ocurrió realmente?

Orígenes del mito

Retrocedemos al siglo IV, cuando el emperador romano Constantino, en el año 319 d.C., autorizó a unos supuestos “magos rurales” —conocidos como stormers— a manipular los elementos y provocar granizo sobre los campos vecinos a cambio de una remuneración. Era un negocio lucrativo siempre que la producción agrícola del Estado, gravada con pesados impuestos, no se viera afectada.

La práctica continuó durante varios siglos hasta que, en 506, el rey visigodo decretó la pena de muerte para estos “magos improvisados”, considerándolos extorsionadores.

La amenaza de Magonia

En el valle del Ródano, la aparición de lluvias y granizo excesivo se interpretó como la obra de Magonia, la supuesta tierra de los magos. Los campesinos temían un pacto entre los stormers y los magonians, quienes, según la leyenda, viajaban en “botes voladores” para recoger los frutos destruidos y entregarlos a los agricultores a cambio de un pago. La historia se volvió tan popular que se hablaba de hombres y mujeres que caían del cielo.

Fragmento de De grandine et tonitruis

“Hemos visto y oído a muchos que, ciegos y necios, creen que existe una región llamada Magonia, de donde parten, navegando sobre las nubes, barcos que transportan los frutos golpeados por el granizo y destruidos por la tormenta, después de que los navegantes aéreos hayan recibido el pago del valor del grano y demás productos a los tempestuosos que los entregaron.”

Agobard y el mito de los ovnis

El asunto se volvió serio: una muchedumbre enfurecida, convencida de que los stormers y los magonians conspiraban, capturó a los supuestos “caídos del cielo” para interrogarlos. Agobardo organizó un tribunal que, tras varias indagaciones, intentó explicar la histeria colectiva. Algunos historiadores relacionan este fenómeno con la escasez de alimentos provocada por las malas cosechas de 790‑793 y con las prohibiciones de Carlomagno contra la mendicidad en el capitulario de Nimáguen (806).

Del mito a la ufología

El Comte de Gabalis (1670) menciona a los magonians, pero fue en 1953, con el libro de Desmond Leslie “Flying Saucers Have Landed”, cuando la imagen de los ovnis se vinculó directamente a estas criaturas, presentándolas como posibles extraterrestres.

Para el obispo de Lyon, desmentir estas fábulas era esencial, pues también competían con los diezmos que la Iglesia cobraba.

Fuentes y referencias

Granizo y trueno
Capitulario de Nimáguen (806)
Perseus, Agobardo
Universalis