En varios foros de militaria en internet se discute quién inventó los campos de concentración. El tema resulta polémico porque lleva un gran peso ideológico y político. Algunas versiones intentan culpar a los británicos durante la Guerra de los Boers, mientras que otros defienden que los españoles ya los usaron en la guerra cubana de 1898. Al final, la idea de exterminio masivo ha acompañado al ser humano a lo largo de la historia, sin importar etnia, religión o ideología.
Sargón de Acad y el surgimiento del imperio acadio
Hace aproximadamente 4 300 años nació el primer imperio que conocemos en Mesopotamia: el imperio acadio. Su fundador, Sargón de Acad, es recordado por muchos como un gobernante justo que buscó reconciliarse con los sumerios subyugados, respetando su cultura, religión y lengua.
Rimush, el hijo que cambió la política
Su sucesor, Rimush, adoptó una estrategia distinta. Intentó nombrar a una élite de acadios como gobernadores, lo que provocó una rebelión sumeria liderada por ciudades como Zabala, Adab, Umma, Kidingira, Ur y Lagash. Entre los rebeldes destacó Meskigala de Adab, a quien Sargón había perdonado.
Los textos de Rimush, aunque autocomplacientes, proporcionan datos impactantes: en Adab y Zabala murieron 15 718 personas y fueron capturadas 14 576, con 14 576 deportados; en Umma y Kidingira 8 900 muertos, 3 450 prisioneros y 3 600 deportados; y en Lagash y Ur 8 040 muertos, 5 460 prisioneros y 5 985 deportados. Otro registro menciona tres batallas en las que la coalición sumeria sufrió 11 322 muertos, 10 680 prisioneros y 14 100 deportados.
El primer campo de concentración
Se estima que unas 50 000 personas perdieron la vida en los combates. Para “liberar” sus manos, Rimush creó lo que hoy se considera el primer campo de concentración conocido, albergando a más de 35 000 individuos. No está claro si se trataba de un campo de trabajo forzado o de exterminio; la inscripción A‑na ga‑ra‑si‑im ish‑kun es la que define el lugar, aunque su traducción exacta sigue siendo debatida por los sumerólogos. Lo que es indiscutible es que miles murieron allí.
Tras nueve años de reinado, Rimush fue asesinado en un golpe de Estado, recibiendo un golpe en la cabeza con un sello de piedra. En 4 000 años, la humanidad no ha cambiado mucho.
Contribución de Joshua BedwyR, autor de In a Dark Blue World