Historia de Europa

Crisis de 1640

La crisis de 1640 se manifestó como una serie de conflictos tanto peninsulares como extra‑peninsulares. En la península, las tensiones entre la Corona y los reinos, sumadas a una marcada presión fiscal, provocaron levantamientos como los motines en Vizcaya (1630‑1631) contra la recaudación de soldados y el impuesto al tabaco, la rebelión catalana (1640‑1652), la revuelta portuguesa que culminó en su separación (1640‑1668), la conspiración andaluza (1641) liderada por el marqués de Ayamonte para proclamar al duque de Medina‑Sidonia, la conspiración de Miguel de Itúbide en Navarra (1646) y la supuesta trama del duque de Híjar en Aragón (1648).

Conflictos extra‑peninsulares

Más allá de los enfrentamientos en los Países Bajos, la miseria, el hambre y la presión impositiva desencadenaron rebeliones en Palermo, Salemo, Pulla, Calabria y Nápoles entre 1646 y 1648. Las revueltas más relevantes, por su duración y ubicación estratégica, fueron la catalana y la portuguesa; ambas giraron en torno a la defensa del respeto a la autoridad.

Crisis de 1640

Crisis en Cataluña

Tras la guerra contra Francia iniciada en 1635, en 1637 el conde‑duque intentó forzar la participación de tropas catalanas en la campaña de Leucata. A partir de entonces se produjeron incidentes que deterioraron la relación entre Madrid y Barcelona. La presión fiscal, el alojamiento de soldados y los obstáculos institucionales del Principado aumentaron las tensiones, que estallaron el Corpus de Sangre (7 de junio de 1640), día en que murió el virrey, marqués de Santa Coloma. La Diputación y el Consell de la Ciutat asumieron el gobierno y, en la Junta de Braços, el canónigo de la Seo d'Urgell, Pau Claris, pidió apoyo a Francia. Ante la invasión del conde‑duque el 31 de julio de 1640, el conflicto se extendió por toda Cataluña (Guerra dels Segadors, 1640‑1652).
Durante la ocupación francesa, los virreyes fueron nombrados desde París. Los frentes abiertos obligaron a Felipe IV a retirar a Olivares del poder en 1642 y a asumir personalmente la dirección del conflicto. Cataluña volvió al dominio español en 1652 tras la toma de Barcelona por Don Juan José de Austria.

Crisis en Portugal

Crisis de 1640

Para comprender la revuelta portuguesa es necesario retroceder a la década de 1630. Con la llegada al poder de Olivares bajo Felipe IV, la política centralista se intensificó, lo que el reino de Portugal, incorporado a la Monarquía Hispánica en 1580, rechazó desde sus inicios. Las causas de la secesión fueron, fundamentalmente: la divergencia de intereses entre Portugal y España, especialmente en las colonias; la imposición de la política contributiva mediante la Unión de Armas; y la falta de representación portuguesa en la toma de decisiones del imperio. El 1 de diciembre de 1640 estalló una insurrección en Lisboa y en el resto del país. La guardia castellana fue atacada, se asesinó a Vasconcelos y el virrey, Margarita de Saboya, huyó al límite fronterizo. El 28 de enero de 1641 el duque de Braganza, respaldado por el clero nacionalista y gran parte de la nobleza, fue proclamado rey bajo el nombre de Juan IV. Portugal firmó alianzas con Francia (1641), Holanda (1641) e Inglaterra (1642), que le apoyaron en la larga lucha contra España hasta lograr su independencia definitiva en 1668.

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