Historia de Europa

MAIVS: Celebraciones y ritos del mes de mayo en la Roma antigua

Origen del nombre

El término MAIVS proviene de la diosa a la que estaba consagrada, Maia, también conocida como Bona Dea. Algunos autores sugieren que podría derivar de maiorum, “mes de los ancianos”, pero la hipótesis vinculada a la diosa es la más aceptada. Maia era la diosa de la fertilidad, la castidad y la salud, y suele representarse sentada, sosteniendo una cornucopia, símbolo de abundancia y emblema fundacional de la colonia Valentia.

Festividades florales y lemurales

Los ritos que se celebraban en este mes se remontan a la época de Rómulo, quizás para apaciguar su culpa por el asesinato de su hermano Remo. En honor a la vida vegetal se organizaban fiestas dedicadas a Apolo, cuyo símbolo era un hombre adulto portando una cesta repleta de flores sobre la cabeza.

Día de los Lares y las cruces de mayo

En las calendas de Maius los comerciantes ofrecían sus mercancías a la diosa Maia. En la ciudad, el día estaba dedicado a los Lares tutelares, divinidades protectoras del hogar. En cada barrio se erigían capillas florales; algunos investigadores relacionan esta práctica con el origen de las tradicionales cruces de mayo.

MAIVS: Celebraciones y ritos del mes de mayo en la Roma antigua

El regreso al trabajo y el fuego simbólico

Era la festividad urbana que marcaba el retorno a la vida cotidiana, y con el tiempo se transformó en la fiesta del trabajo. Se encendía un nuevo fuego que simbolizaba el triunfo de la vida sobre la muerte. Al concluir el ritual, normalmente celebrado fuera de la ciudad, en la montaña, se consumía una especie de coca dulce con huevo, antecedente de la mona de Pascua que hoy se come bajo los pinos.

Floralia y otros ritos

El 3 de mayo concluía la Floralia, con la ciudad vestida de colores y una atmósfera de desenfreno que culminaba en ceremonias de fertilidad.

El 7 de mayo se realizaba el curioso ritual del chivo expiatorio. Sólo se celebraba si la ciudad había sufrido una gran calamidad. Un hombre era sacrificado para los hombres y otra mujer para las mujeres; el primero llevaba higos negros al cuello y la otra higos blancos, en honor a Apolo, protector de los higuerones.

Los días 9, 11 y 13 se celebraba la Lemuria, destinada a apaciguar a los lemures, espíritus de los muertos. El pater familias debía levantarse antes del alba y realizar una serie de actos (arrojar una puñado de habas negras sobre su espalda, golpear un objeto de bronce, etc.) para expulsar los malos espíritus.

Festividades de Mercurio y Dea Dia

En las idus de Maius se llevaba a cabo la fiesta de Mercurio, donde los comerciantes se arrepentían de los excesos cometidos con sus clientes. El 17 de mayo iniciaba la celebración de Dea Dia, la diosa de la tierra. Los Arvales, sacerdotes del culto, se reunían frente al templo al amanecer con coronas de espigas secas. Después se purificaban en los baños y, al volver, celebraban un banquete con los primeros frutos de la cosecha.

El 19 se sacrificaban dos lechones y una vaca; en otro banquete se consumían los sacrificios, se ofrecían vasijas sagradas a la diosa y se cantaban himnos ancestrales, como:

Nos, Lares, iuvate
Neve luem ruinam sinas incurere in plures.
Satur this, fere Mars!
In limen insili! Sta! Verbera!
Semones alterni advocate cunctos.
Nos, Mamers, iuvato!
Triumpe!

Conclusión de los festejos

El 21 de mayo se repetía el primer ritual, cerrando la serie de celebraciones. El 23 se realizaban el Tubilustrium y la Rosalia: el primero consagraba las trompetas de Vulcano con un concierto, y el segundo consistía en llevar flores a las tumbas.

El 25 estaba dedicado a la Fortuna, y el 29 era el día del roble, reminiscencia de antiguas tradiciones celtas cuando los bosques eran santuarios. Se bailaba alrededor de un roble engalanado con flores y guirnaldas, y la jornada terminaba con la plantación de un nuevo árbol.

Colaboración de Gabriel Castelló, autor de Bravery.