Historia de Europa

La Guerra de Sucesión Española (1701‑1714)

La Guerra de Sucesión fue un conflicto que duró 12 años, desde 1701 hasta 1713, cuando se firmó el Tratado de Utrecht. El testamento de Carlos II no provocó oposición inicial; todos los monarcas, excepto el Emperador, reconocieron al duque de Anjou como rey de España y, en abril de 1701, Felipe V entró en Madrid. Sin embargo, la torpeza de Luis XIV cambió la situación. En febrero de 1701 insinuó que su nieto podría, bajo ciertas circunstancias, mantener la pretensión al trono francés, revocando la garantía de que Francia y España nunca estarían bajo un mismo monarca. Al mismo tiempo, actuando en nombre de Felipe V, Luis XIV ocupó los Países Bajos, provocando una serie de provocaciones que desencadenaron la guerra.

Inicio de la Guerra de Sucesión

Las Provincias Unidas y Inglaterra se acercaron al Emperador y acordaron apoyar la sucesión española a favor de su segundo hijo, el archiduque Carlos de Austria. En septiembre de 1701 se formó una coalición que, en junio de 1702, declaró la guerra a Francia y España; Portugal se unió en mayo de 1703. Así, el conflicto dinástico se transformó en una guerra internacional y, dentro de la península, en una guerra civil entre partidarios de los dos pretendientes.

En el territorio peninsular los aliados lograron importantes éxitos: los ingleses capturaron Gibraltar (1704) y Barcelona (1705). Cataluña, Valencia y Aragón se aliaron al archiduque. La contrarrevolución organizó la ofensiva que permitió a los franco‑españoles vencer en la batalla de Almansa, cerca de Valencia, en abril de 1707. En realidad, gran parte de la contienda se libró en Flandes y en el Rin. Tras algunos triunfos iniciales, Francia retrocedió en todos los frentes; en 1708 perdió Lille y vio invadido su territorio. Luis XIV estuvo a punto de abandonar la lucha, pero sus adversarios impusieron condiciones inaceptables: la cesión de Alsacia, Estrasburgo y Lille, y la expulsión de Felipe V de España.

La Guerra de Sucesión Española (1701‑1714)

Fin de la guerra y Tratado de Utrecht

Las hostilidades se reanudaron y, desde el punto de vista militar, Felipe V salió vencedor. Inglaterra y Holanda aceptaron reconocerlo como rey de España. En abril de 1713 se firmó el Tratado de Utrecht. Inglaterra mantuvo Gibraltar y la isla de Menorca, y obtuvo cláusulas económicas muy ventajosas: monopolio del comercio de esclavos en América y el derecho a enviar anualmente a las Indias un barco mercante de quinientos toneladas, conocido como «permiso», que rompió el monopolio comercial español. En 1714, mediante un acuerdo posterior, España cedió a la Corona de Habsburgo los Países Bajos, Nápoles, Milán y Cerdeña.

La Guerra de Sucesión Española (1701‑1714)

Pérdida de los fueros de los reinos de España

La invasión extranjera desencadenó la guerra civil dentro de España. En la Corona de Aragón la mayor parte de la población se opuso a los Borbones, temiendo la pérdida de los fueros y la autonomía a la que estaban acostumbrados. El archiduque Carlos, como Habsburgo, parecía ofrecer garantías de respeto a esas instituciones. En ningún momento surgió la intención de separarse de Castilla; aragoneses, catalanes y valencianos luchaban por el futuro régimen de toda España, no por la independencia de sus tierras. La defensa de los fueros se manifestó después de la derrota de Almansa (1707), cuando Felipe V abolió el Estatuto de Autonomía de Valencia. Ese acto provocó la resistencia de los demás territorios de la Corona de Aragón, que ya estaban en pie de guerra. Barcelona mantuvo su defensa hasta el 11 de septiembre de 1714 y capituló el 15 de ese mes. Al año siguiente, Aragón y Cataluña perdieron sus fueros.

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