La invasión alemana de Bélgica en 1914 no provocó un giro inmediato en la opinión pública estadounidense contra Alemania.
¿Qué cambió realmente?
Fue la campaña de los submarinos alemanes (U‑boats) que, a partir de 1917, comenzaron a atacar buques estadounidenses. Estos ataques violaron la neutralidad de EE. UU. y generaron una fuerte presión para que el país abandonara su postura neutral.
Como consecuencia, en abril de 1917 Estados Unidos declaró la guerra y se unió a los Aliados, no por la invasión de Bélgica, sino por la amenaza directa a sus intereses marítimos.