La historia reciente de Irak muestra cómo conflictos bélicos y actos de sabotaje han causado graves interrupciones en su sector petrolero.
1980‑1988: Guerra Irán‑Irak
La guerra devastó la infraestructura petrolera iraquí, dañando campos petroleros, oleoductos y terminales de exportación, lo que provocó una fuerte caída en la producción y en las exportaciones.
1990‑1991: Guerra del Golfo
El conflicto provocó la paralización total de la producción de petróleo iraquí. Las fuerzas iraquíes incendiaron y sabotearon pozos, generando la catástrofe medioambiental conocida como “los campos de petróleo en llamas”.
Incluso después del fin de la guerra, la producción y las exportaciones permanecieron interrumpidas debido a sanciones internacionales y a la necesidad de reconstruir la infraestructura.
2003: Invasión estadounidense
La invasión liderada por EE. UU. volvió a afectar gravemente la producción y exportación de petróleo. La inseguridad y los daños a la infraestructura redujeron la producción, y los años siguientes estuvieron marcados por inestabilidad, sabotajes y dificultades para restablecer el sector.
2014: Insurgencia del ISIS
El avance del ISIS y su control sobre amplias zonas de Irak en 2014 agravó aún más las interrupciones. El grupo capturó campos y instalaciones petroleras, provocando una caída pronunciada de la producción.
El conflicto dañó extensamente la infraestructura y limitó la capacidad del gobierno para gestionar eficazmente los recursos petroleros.