Libertad religiosa
En la colonia de Nueva York, personas de todas las confesiones podían practicar su fe sin temor a persecuciones. Esta apertura atrajo a numerosas familias europeas que huían de la intolerancia religiosa.
Oportunidades económicas
La ciudad era un centro comercial en expansión, con abundantes recursos naturales y una creciente demanda de artesanos, comerciantes y profesionales. La posibilidad de ganarse la vida con dignidad era un fuerte incentivo para emigrar.
Sociedad diversa y acogedora
Nuevo York se convirtió en un crisol de culturas y nacionalidades. Su reputación de tolerancia y convivencia pacífica hacía que los recién llegados se sintieran bienvenidos y pudieran construir una nueva vida.