El comercio mediterráneo
El mar Mediterráneo, punto de encuentro de Europa, Asia y África, fue una vía esencial para el intercambio entre numerosas civilizaciones.
Principales participantes
Grecia, Egipto, Cartago y, por supuesto, Roma mantenían relaciones comerciales intensas entre sí y con regiones más lejanas.
Productos más habituales
Los barcos transportaban alimentos, vino, sal, lana, cerámica, papiro y, lamentablemente, esclavos.
Estos intercambios no solo enriquecían a las ciudades portuarias, sino que también difundían ideas, tecnologías y costumbres a lo largo de los tres continentes.