El apaciguamiento fue una política exterior que Francia y Gran Bretaña adoptaron en los años 30 para intentar evitar un conflicto armado con la Alemania nazi. Consistía en ceder a algunas de las exigencias alemanas con la esperanza de frenar su expansión y mantener la paz en Europa.
Objetivos principales del apaciguamiento
1. Preservar la paz
Se buscaba impedir que las tensiones se intensificaran y evitar que estallara una guerra entre Francia, Gran Bretaña y la Alemania nazi. Al atender parcialmente las demandas alemanas, los gobiernos esperaban mantener la estabilidad regional.
2. Ganar tiempo para rearmarse
Se pensaba que, al calmar a Alemania, se dispondría de un margen temporal para reforzar los propios ejércitos y modernizar la defensa, bajo la suposición de que el Reich acabaría agotando su impulso agresivo.
3. Evitar una alianza germano‑soviética
Existían temores de que una confrontación directa empujara a Alemania a buscar un pacto con la Unión Soviética. El apaciguamiento pretendía mantener a Alemania a distancia y impedir la formación de un bloque del Eje más poderoso.
4. Limitar el conflicto a disputas territoriales
Al conceder ciertas concesiones, se esperaba que cualquier enfrentamiento se redujera a cuestiones fronterizas concretas, sin escalar a una guerra europea a gran escala.
En última instancia, la política de apaciguamiento fracasó: en lugar de moderar a Hitler, sus acciones se vieron alentadas, lo que culminó en la expansión territorial y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.