El Tratado de Versalles, firmado en 1919, impuso condiciones severas a Alemania que, según la mayoría de los historiadores, sentaron las bases del conflicto mundial que estalló en 1939.
1. Reparaciones onerosas
Alemania tuvo que pagar miles de millones de marcos de oro a las potencias vencedoras. Esta carga provocó una hiperinflación devastadora, desempleo masivo y una profunda crisis económica.
2. Pérdida de territorios
El tratado le arrebató importantes áreas: Alsacia‑Lorena a Francia, Eupen‑Malmédy a Bélgica, el norte de Schleswig a Dinamarca y partes de Prusia Occidental, Poznań y Alta Silesia a Polonia. La humillación territorial alimentó el resentimiento nacionalista.
3. Cláusula de culpa de guerra
El artículo 231 atribuía exclusivamente a Alemania la responsabilidad del conflicto, lo que generó una profunda sensación de injusticia y humillación entre la población.
4. Desmilitarización
Se limitaron drásticamente las fuerzas armadas: el ejército se redujo, la fuerza aérea fue abolida y la marina quedó muy restringida, dejando a Alemania vulnerable y resentida.
5. Inestabilidad política
Las condiciones impuestas debilitaron la República de Weimar, favoreciendo la aparición de movimientos extremistas. El Partido Nazi, liderado por Adolf Hitler, explotó el descontento para ganar apoyo.
6. Fracaso de la Sociedad de Naciones
Aunque el tratado creó la Sociedad de Naciones, esta resultó incapaz de resolver disputas ni de atender las quejas alemanas, erosionando la confianza en el orden internacional.
7. Política de apaciguamiento
En la década de 1930, Gran Bretaña y Francia adoptaron una política de apaciguamiento que permitió a Alemania rearmarse y desafiar el tratado, precipitando el estallido de la Segunda Guerra Mundial.