Historia de Europa

¿Cómo mantenía Adolf Hitler su famoso bigote?

Un bigote oscuro, perfectamente recortado, junto al flequillo y la banda de esvástica en el brazo eran los sellos del Führer. Su mantenimiento, sin embargo, exigía tiempo y herramientas adecuadas. ¿Cómo lo hacía Hitler?

En 1923, Ernst “Putzi” Hanfstaengl, amigo y confidente de Hitler, intentó convencerlo de afeitarse el bigote. Consideraba que era material de caricaturas y le sugirió que cultivara una perilla, que según él le daría más masculinidad. Hitler rechazó rotundamente la idea y respondió: “Un día mi bigote será el último grito de la moda. Pueden estar seguros”. Tenía razón.

El cuidado es esencial

Hanfstaengl también argumentó que su amigo no debía perder tiempo recortando constantemente su vello facial. Sin embargo, el dictador parecía estar bien preparado para esas tareas.

Una pequeña escobilla de cerdas, de un centímetro de largo y con mango de cuerno, fue encontrada en la habitación del apartamento de Hitler en Múnich por su anfitriona, Anni Winter. Los allegados al Führer recordaban que llevaba siempre a una esteticista en sus viajes y que utilizaba el objeto que se muestra a continuación.

No está claro cuándo empezó Hitler a llevar el bigote que se convertiría en su marca personal. Durante la Primera Guerra Mundial, prefería una barba estilo Kaiser, más abundante.

Algunas fuentes afirman que lo recortó por primera vez para que la máscara de gas encajara mejor. Es probable, pero en las fotos del hospital de Pasewalk de octubre de 1918 no se observa ningún cambio, de modo que la modificación debió producirse después de la guerra.

¿Cómo mantenía Adolf Hitler su famoso bigote?

Esta escobilla era la herramienta que Hitler utilizaba para mantener su icónico bigote.

El bigote “de Hitler”

El llamado “bigote de cepillo de dientes” estaba de moda en la década de 1920 y fue popularizado principalmente por Charlie Chaplin. Puede sorprender al lector contemporáneo, pero ya en los años veinte Hitler dedicaba gran parte de su imagen a la autoconstrucción, con la ayuda del fotógrafo Heinrich Hoffmann.

Escoger este estilo no fue solo una cuestión estética; también había razones prácticas. Como comentó en una entrevista con un amigo en Múnich: “¡Imaginen mi cara sin bigote! Mi nariz sería demasiado grande”.

Sea cual sea la motivación, Hitler acertó: su bigote se volvió símbolo entre sus seguidores. En 1923, cuando Hanfstaengl intentó persuadirlo, Heinrich Himmler y Ernst Röhm ya lucían el mismo estilo en el labio superior.

¿Cómo mantenía Adolf Hitler su famoso bigote?

Un dato curioso proviene del libro de Roger Moorhouse “The Third Reich in 100 Objects”, publicado por la editorial Znak Horyzont.

Con los años, los adherentes al Führer adoptaron el bigote. Tanto ciudadanos comunes como altos cargos del régimen lo imitaban: los Gauleiters Julius Streicher, Erich Koch y Josef Wagner; los generales Lothar Rendulic, Gotthard Heinrici y Heinrich von Vietinghoff; y miembros destacados de las SS como Irmfried Eberl, Christian Wirth y el leal amigo de Hitler, Sepp Dietrich.

Para muchos, no se trataba solo de moda, sino de un acto de lealtad política y un homenaje personal al líder.

Fuente

El texto se basa en el libro de Roger Moorhouse The Third Reich in 100 Objects, publicado por Znak Horyzont. Los títulos, ilustraciones con pies de foto, textos en negrita, explicaciones entre corchetes y subtítulos provienen de los editores. El artículo ha sido editado para introducir más párrafos.