El Tercer Reich a través de 100 objetos
Hitler sabía que el entorno y los objetos cotidianos podían moldear la forma de pensar. Juguetes, radios e incluso un saludo podían servir como vehículos de propaganda. Así se presenta el Tercer Reich mediante 100 objetos.
Las figuras de Hitler eran el sueño de los niños en la Alemania nazi. El pincel que el Führer usaba para cuidar su famoso bigote ocupaba un lugar destacado en su neceser. Eva Braun, por su parte, conservaba la caja de lápiz labial que le regaló su amante.

El último libro de Roger Moorhouse, The Third Reich in 100 Objects, publicado por la editorial Znak Horyzont, permite conocer la historia material de la Alemania nazi.
Cuando pensamos en el Tercer Reich suelen venir a la mente los desfiles de las columnas de la SS, la omnipresente esvástica, los campos de concentración y sus fábricas de muerte. Los nazis sabían que el entorno y los objetos cotidianos tenían el poder de influir en la mentalidad colectiva. Banderas en las calles, el estadio nacional, el Volkswagen Beetle… todo podía convertirse en un canal de transmisión ideológica. Moorhouse también recoge la vida cotidiana de millones de personas comunes.
Objetos aparentemente inocentes se convierten en la excusa perfecta para narrar la historia de una de las ideologías más criminales del mundo. Roger Moorhouse ofrece una perspectiva única sobre la vida en la Alemania nazi.