Historia de Europa

Un acto de extraordinaria solidaridad en el Salvaje Oeste

Los Choctaw, pueblo nativo americano originario del sureste de Estados Unidos (actual territorio de Mississippi), fueron los primeros en experimentar la expulsión forzada a reservas indígenas bajo un aparente acuerdo amistoso.

El Tratado de Dancing Rabbit Creek

En 1830 el Congreso de EE. UU. aprobó el Tratado de Dancing Rabbit Creek, impulsado por el presidente Andrew Jackson. El tratado cedía 11 millones de acres (45 000 km²) de la Nación Choctaw a cambio de unos 15 millones de acres (61 000 km²) en lo que hoy es Oklahoma.

Los jefes choctaw mostraron reticencia a abandonar sus tierras ancestrales, pero finalmente accedieron. Sin embargo, lograron incluir una cláusula que garantizaba derechos a quienes decidieran permanecer:

Cada cabeza de familia choctaw que desee permanecer en sus territorios y convertirse en ciudadano de los Estados Unidos podrá hacerlo, y tendrá derecho a la reserva de seiscientos cuarenta acres de tierra.

Dos naciones choctaw

De esta forma surgieron dos grupos distintos: la nación en Oklahoma (con cierta autonomía y sus propias normas) y la tribu de Mississippi (sujeta a la legislación federal). La parte que se quedó en Mississippi se convirtió en el primer grupo étnico no europeo en obtener la ciudadanía estadounidense. Aproximadamente 1 300 choctaw eligieron esta opción, mientras que unos 15 000 iniciaron el tristemente célebre Camino de Lágrimas, una marcha de más de 800 km en la que casi el 20 % falleció por hambre.

Un acto de extraordinaria solidaridad en el Salvaje Oeste

Solidaridad con Irlanda

En 1845, a 5 000 km de distancia, estalló la Gran Hambruna Irlandesa. Las políticas económicas ineficaces, los métodos de cultivo inadecuados y, sobre todo, la plaga de la papa provocaron la muerte de entre uno y dos millones de irlandeses.

Al conocer la tragedia, muchos emigrantes irlandeses en EE. UU. intentaron ayudar a sus compatriotas. Dos años después, en 1847, los Choctaw —que todavía sufrían las consecuencias del propio éxodo— se sintieron identificados con aquel sufrimiento y ofrecieron un gesto histórico de solidaridad.

Aunque apenas disponían de recursos para cubrir sus necesidades básicas y desconocían la ubicación geográfica de Irlanda, lograron recaudar 175 dólares (equivalentes a unos 70 000 $ actuales) para ayudar a familias irlandesas. Lo único que ambos pueblos compartían era el hambre… y la humanidad.

Este artículo forma parte del Concurso de Carteles Solidarios de la Fundación Mutua Madrileña.