La Revolución Francesa enfrentó a dos grupos con intereses opuestos: la aristocracia y los ciudadanos comunes.
Nobles
1. Preservación de privilegios: defendían exenciones fiscales, derechos feudales y el acceso a altos cargos.
2. Protección de sus patrimonios: temían la pérdida de tierras y fuentes de ingresos ante la presión tributaria.
3. Resistencia a las reformas: veían las propuestas revolucionarias como una amenaza a su estatus.
4. Lealtad a la monarquía: muchos creían que su futuro estaba ligado al mantenimiento del poder real.
Ciudadanos comunes
1. Igualdad: buscaban la abolición de los privilegios feudales y la igualdad ante la ley.
2. Representación política: exigían mayor participación en la Asamblea Nacional.
3. Derechos económicos: querían aligerar la carga tributaria y acabar con las obligaciones señoriales.
4. Movilidad social: aspiraban a oportunidades de educación, empleo y ascenso social.
5. Transformación democrática: los sectores más radicales demandaban una sociedad basada en los principios de la Ilustración y el consentimiento de los gobernados.
En síntesis, la revolución surgió del choque entre los privilegios de la nobleza y las reivindicaciones de igualdad, representación y justicia social de los plebeyos, provocando cambios profundos en la estructura francesa.