Contexto histórico
En el siglo XIX surgió la cuestión de si el futuro Estado alemán incluiría o no a Austria. Francia, temiendo la creación de una potencia central‑europea demasiado fuerte, se opuso firmemente a la idea de una "Gran Alemania".
La oposición francesa
El gobierno francés ejerció presión diplomática y apoyó la separación de los intereses alemanes y austriacos. Esta postura contribuyó a que, tras la guerra franco‑prusiana de 1870‑71, el nuevo Imperio alemán se fundara sin Austria.
Consecuencias
La exclusión de Austria del Imperio alemán dejó una rivalidad latente y alimentó tensiones que, combinadas con otros factores, fueron parte de las causas que desembocaron en la Primera Guerra Mundial.