El imperialismo ha sido impulsado por una variedad de motivos que van más allá de la mera expansión territorial. A continuación se presentan los principales beneficios que suelen citar los estados imperialistas.
Motivos económicos
El control de nuevas rutas comerciales, el acceso a materias primas y la disponibilidad de mano de obra barata permiten a la potencia imperial fortalecer su economía y elevar el nivel de vida de sus ciudadanos.
Motivos políticos
El imperialismo sirve para proyectar poder y prestigio en la escena internacional, asegurar ventajas estratégicas militares y proteger los intereses y la seguridad del país dominante.
Motivos culturales
La difusión de la cultura, el idioma y la religión del imperio puede crear una identidad nacional compartida y ampliar su influencia cultural a nivel global.
Motivos sociales
En algunos casos se argumenta que el imperialismo brinda mayores oportunidades de movilidad social, educación y atención sanitaria, mejorando la calidad de vida y reduciendo desigualdades dentro del territorio imperial.
Consecuencias negativas
Aunque se destacan estos supuestos beneficios, el imperialismo también ha generado explotación de pueblos indígenas, devastación ambiental y opresión política, dejando un legado controvertido en la historia.