Tras la Primera Guerra Mundial, los dirigentes de Gran Bretaña, Francia y otras naciones europeas buscaron evitar otro conflicto catastrófico. Adoptaron la política de apaciguamiento hacia la Alemania nazi por tres motivos principales.
1. Esperanza de evitar la guerra y preservar la paz
Se creía que ceder a las exigencias alemanas impediría que Adolf Hitler emprendiera nuevas agresiones y que, con el tiempo, los conflictos territoriales se resolverían pacíficamente.
2. Miedo a la fuerza militar alemana y sensación de falta de preparación
El rearmamento de Alemania, la remilitarización de Renania y sus expansiones territoriales habían incrementado notablemente su poderío. Muchos líderes consideraban que Gran Bretaña y Francia no estaban suficientemente equipadas para enfrentar a Alemania y que el apaciguamiento les daría tiempo para reforzar sus defensas.
3. Influencia del aislamiento y el pacifismo popular
Las heridas de la Gran Guerra habían generado en la opinión pública europea un fuerte rechazo a otra contienda. Ese sentimiento pacifista presionó a los gobiernos para que prefirieran soluciones diplomáticas en lugar de acciones militares.