Revolución de Febrero (1917)
En febrero de 1917, el descontento generalizado con el gobierno autocrático del zar y las penurias provocadas por la Primera Guerra Mundial desencadenó huelgas y manifestaciones en Petrogrado (actual San Petersburgo).
El ejército se negó a reprimir a los manifestantes y el zar Nicolás II abdicó, poniendo fin a los 300 años de la dinastía Romanov.
Se instauró un gobierno provisional, dominado por socialistas moderados y liberales, que tendría la tarea de dirigir al país hasta la celebración de nuevas elecciones.
Revolución de Octubre (1917)
En noviembre de 1917 (octubre según el calendario juliano ruso), el Partido Bolchevique, liderado por Vladimir Lenin, tomó el poder mediante la Revolución de Octubre.
Los bolcheviques habían ganado apoyo popular con el lema «Paz, Tierra y Pan», prometiendo el fin de la participación rusa en la guerra, la redistribución de tierras a los campesinos y el control obrero de las fábricas.
Derrotado el gobierno provisional, se estableció un gobierno soviético con Lenin a la cabeza.
Guerra Civil (1918‑1921)
Tras la Revolución de Octubre, Rusia se sumió en una cruenta guerra civil entre el Ejército Rojo bolchevique y diversas fuerzas contrarrevolucionarias, entre ellas el Ejército Blanco, apoyado por potencias extranjeras.
El conflicto fue extremadamente sangriento y devastador, con millones de víctimas.
Finalmente, bajo el mando de León Trotsky, el Ejército Rojo salió victorioso y los bolcheviques consolidaron su dominio sobre el territorio ruso.
Constitución de la Unión Soviética
En diciembre de 1922 se fundó oficialmente la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), uniendo a la Rusia Soviética y a varias repúblicas vecinas bajo un Estado unipartidista dirigido por el Partido Comunista.
Lenin se mantuvo como primer líder del nuevo Estado hasta su muerte en 1924.
Así, a través de dos revoluciones y una guerra civil, se instauró el control comunista en Rusia, iniciando la era soviética que perduró hasta la disolución de la URSS en 1991.