La palabra “xenofobia” – miedo u odio al extranjero – es un concepto moderno que no existía en la época romana. Sin embargo, varios rasgos de la sociedad de la antigua Roma revelan actitudes que hoy describiríamos como xenófobas.
1. Expansión imperial y conquista
El imperio se construyó mediante campañas militares que incorporaron a numerosos pueblos y culturas bajo dominio romano. Esta expansión implicó una constante interacción con “el otro”.
2. Esclavitud
Gran parte de los esclavos provenían de territorios conquistados fuera de Italia. Eran tratados como propiedad o como ciudadanos de segunda clase, sin derechos plenos.
3. Distinción entre ciudadanos y no ciudadanos
La ciudadanía romana concedía derechos como votar, ocupar cargos públicos y poseer tierras. Los que no la poseían estaban excluidos de esos privilegios, creando una clara división entre romanos y súbditos.
4. “Bárbaros” y extranjeros
Los romanos solían llamar “bárbaros” a los pueblos que no hablaban latín ni compartían sus costumbres, implicando inferioridad cultural.
5. Ideología imperial
Se difundía la idea de la superioridad romana y del deber civilizador, lo que justificaba actitudes despectivas hacia otras naciones.
6. Religión y cultura
El orgullo por las tradiciones religiosas, la arquitectura y las instituciones romanas a veces se traducía en intolerancia hacia cultos y costumbres ajenas.
Es importante subrayar que no todos los romanos compartían estas actitudes; existían opiniones y comportamientos muy diversos. No obstante, la estructura social, la política y la mentalidad de la época favorecían la creación de barreras entre “romanos” y “extranjeros”, lo que podía derivar en prejuicios y tensiones.