Introducción
El rey Enrique II (1154‑1189) implementó un sistema judicial revolucionario que transformó la administración de justicia en Inglaterra y consolidó la autoridad real.
1. Centralización de la justicia
Creó tribunales reales permanentes y nombró jueces itinerantes que recorrían el reino para escuchar casos. Esta centralización garantizó una aplicación uniforme de la ley y limitó el poder de los señores locales.
2. Desarrollo de la common law
El nuevo sistema sentó las bases de la common law, un cuerpo jurídico basado en precedentes judiciales que se aplicaba en todo el territorio. La predictibilidad y equidad de la ley motivó a la población a acudir a los tribunales reales en lugar de recurrir a venganzas privadas.
3. Introducción de los jurados
En los juicios penales se instauró la figura del jurado, compuesto por vecinos juramentados que emitían veredictos basados en la evidencia presentada. Esto dio voz a los ciudadanos comunes y redujo aún más la influencia de la nobleza local.
4. Generación de ingresos reales
Los tribunales reales cobraban tasas, multas y honorarios, lo que aumentó significativamente los recursos financieros del monarca y disminuyó su dependencia de los apoyos de los barones.
5. Consolidación de la autoridad del rey
Al combinar la centralización judicial, la common law, los jurados y los nuevos ingresos, el sistema de Enrique II fortaleció el aparato estatal y convirtió al rey en la máxima autoridad de Inglaterra.