Contexto histórico
El Palacio de Versalles, situado en Francia, fue elegido como sede de las negociaciones de paz que pusieron fin a la Primera Guerra Mundial. La decisión no fue casual; el edificio simbolizaba la derrota humillante del Imperio alemán y su pérdida de poder.
Al celebrar el tratado en este emblemático recinto, los aliados buscaban subrayar el fin del dominio alemán y la restauración del orden europeo bajo la influencia francesa.