Desencanto y desaliento
Al finalizar la Primera Guerra Mundial, la mayor parte del mundo se vio sumida en un profundo desencanto y desaliento. El conflicto había provocado una destrucción sin precedentes y una enorme pérdida de vidas, lo que llevó a muchos a cuestionar el antiguo orden y los valores tradicionales.
Además, numerosas naciones enfrentaban inestabilidad económica y política, generando una sensación generalizada de incertidumbre sobre el futuro.