Época clásica
El transporte terrestre era la principal forma de desplazamiento. Se viajaba a caballo, asno o camello, y se utilizaba principalmente para el comercio, las campañas militares y las peregrinaciones religiosas.
El transporte marítimo también tenía su lugar, sobre todo para el comercio. El Mediterráneo y el Océano Índico constituían las dos rutas comerciales más importantes.
Actualidad
El transporte aéreo es la forma más rápida y frecuente de cubrir largas distancias. Los aviones alcanzan velocidades mucho mayores que cualquier medio terrestre o marítimo, permitiendo llegar a destinos a miles de kilómetros en cuestión de horas.
El transporte terrestre ahora incluye una gran variedad de vehículos. Automóviles, autobuses y trenes circulan por carreteras y autopistas pavimentadas; además, se han construido puentes y túneles para cruzar ríos y montañas.
Impacto de los avances tecnológicos
Los motores de vapor dieron origen a los trenes y a los barcos de vapor, reduciendo drásticamente los tiempos de viaje por tierra y por agua.
El motor de combustión interna revolucionó el transporte terrestre con la invención del automóvil, facilitando la movilidad personal y democratizando el desplazamiento.
La aviación del siglo XX transformó los viajes de larga distancia, permitiendo llegar rápidamente a destinos lejanos.
Otras diferencias
Infraestructura. Hoy contamos con una red mucho más extensa de carreteras, ferrocarriles y aeropuertos, lo que hace que viajar sea más rápido y sencillo que en la época clásica.
Fronteras y regulaciones. En la antigüedad existían menos fronteras y restricciones; actualmente, a menudo es necesario obtener visas, permisos y cumplir con aduanas y otras normas burocráticas.
Comunicación. La tecnología moderna (GPS, teléfonos móviles, internet) facilita la navegación y el contacto con familiares y amigos durante el viaje.