Desigualdad económica y corrupción política
La República Romana estaba altamente estratificada: un pequeño grupo de terratenientes ricos concentraba la mayor parte del poder y la riqueza. Esta concentración generó resentimiento y conflicto entre la élite y la población más pobre, que percibía una distribución injusta de los beneficios de la sociedad.
La corrupción política también era generalizada; muchos políticos utilizaban sus cargos para enriquecerse a sí mismos y a sus allegados. Este abuso minó la confianza en el gobierno y dificultó la solución de los demás problemas que enfrentaba la República.