El punto de partida fue el 3 de agosto de 2015, al salir de Amposta, donde se encontraba el campamento Nova Classis. Llegamos a Cartagena el 17 de agosto.
Para conocer a fondo la iniciativa, entrevistamos a sus creadores: Eduard Ble, Albit Espuña, José Miguel Gallego, Javier García, Pau Menéndez, Alberto Pastor, Víctor Bridge y Pau Valdés.
1. Contexto histórico y objetivo del proyecto
Durante la Segunda Guerra Púnica la Península Ibérica se convirtió en un escenario clave. En 209 a.C. el general romano Escipión tomó Carthago Nova (actual Cartagena), cabeza del esfuerzo cartaginés en la península, lo que supuso un duro revés para Cartago y facilitó la expulsión de los púnicos de Hispania. Via Scipionis pretende reconstruir el itinerario que siguió Escipión desde Tarraco (actual Tarragona), entonces base militar romana, hasta la toma de Carthago Nova.

La propuesta surgió de la empresa privada ARTIFEX – conservación y recreación del patrimonio arqueológico. El objetivo era conmemorar este episodio histórico combinando ciencia, entretenimiento, turismo cultural de calidad y difusión histórica. En 2013 se diseñó el proyecto, que contaría con el apoyo académico del Laboratorio de Arqueología Experimental de la Universidad Autónoma de Madrid (Prof. Javier Baena), la Asociación Española de Arqueología Experimental (Experiment, Sr. Rodrigo Alonso) y la red internacional de museos al aire libre EXARC (Países Bajos). El primer intento de financiación mediante crowdfunding sólo alcanzó el 35 % del objetivo, por lo que se recurrió a fondos privados.
Ante la falta de apoyo institucional de los ayuntamientos por los que pasaría la ruta, el proyecto se financió con recursos privados y se ejecutó por ocho voluntarios –equivalentes a un contubernium de la legión republicana– entre arqueólogos, historiadores, estudiantes y aficionados. Gracias a la colaboración desinteresada de los grupos de recreación histórica Evocati Apri Scipioni e Ibercalafell, y al patrocinio de la empresa LA SUBURA, se cubrieron gran parte de los gastos de transporte y material. El evento itinerante de arqueología experimental y recreación histórica se desarrolló del 3 al 17 de agosto, recorriendo los municipios entre Amposta y Cartagena.
2. Distancia y duración de la marcha
La distancia entre los dos extremos es de unos 480 km. Según Polibio y Tito Livio, la marcha duró siete días, cifra que ha generado polémica porque parece imposible cubrir tal distancia en tan poco tiempo. Nuestro objetivo no era replicar el proeza, sino estudiar el comportamiento de una legión republicana en marcha.

Dividimos el recorrido en 15 etapas diarias que evitaban la fatiga extrema. Partiendo de Amposta, pasamos por Traiguera, Coves de Vinromà, Borriol, Nules, Sagunto, Valencia, Algemesí, Xàtiva, Moixent, Caudete, Elda, Elche, Rojales, Pilar de la Horadada y, finalmente, Cartagena. Los voluntarios caminaron un promedio de 30 km al día, con tramos que superaron los 36 km, siempre con calzado y equipamiento histórico y en temperaturas que superaron los 40 °C en varios momentos.
La experiencia nos lleva a considerar plausible la referencia clásica a los “siete días”. Si un grupo sin entrenamiento especializado y con calzado plano pudo completarlo en 15 días, una legión entrenada y apoyada por la flota de Cayo Lelio, que aliviaba la carga y garantizaba suministros, podría haber alcanzado la media de 60 km diarios.
3. Ropa, armas y uso de animales de carga

Los siete participantes se organizaron como legionarios (centurión, veles, hastatus, princeps y triarius) y como tropas auxiliares itálicas (samnitas e ibéricos). Recogimos datos físicos (desgaste por calor, hidratación, lesiones) y materiales (desgaste de calzado, sistemas de suspensión, transporte de armas y víveres).
Probamos tres tipos de calzado: caligae con clavos cónicos, caligae con clavos planos y carbatinae (zapatos de cuero sin clavos). Las lesiones en los pies fueron directamente proporcionales al tamaño de los clavos; las carbatinae resultaron las menos lesivas. En cuanto a la suspensión, el escudo se llevó como mochila con dos correas de lana; la lanza y el soliferrum se apoyaron contra el escudo y el casco se ató detrás, formando una especie de furca imperial. Para los líquidos utilizamos pieles y calabazas; las calabazas demostraron mejor sellado y conservación térmica.
4. Dieta y vida en el campamento

Paralelamente a la marcha, recreamos la alimentación de los legionarios. La base era el cereal, consumido como bucellatum (pan sin levadura) y como gachas para la cena. Complementamos con frutos secos, frutas, verduras, queso y algo de carne (principalmente cerdo, limitado a 200 g por persona al día). También recogimos frutas silvestres (higos, moras, algarrobos) siguiendo el precepto de Cayo Catón: bellum se ipsum alet. Bebíamos agua y posca (mezcla de vino agrio y agua), entre 5 y 6 l por día, llegando a 8 l en los días más calurosos.
Al final de cada jornada, los legionarios montaban un campamento proporcional, con tiendas, tiendas de campaña y mobiliario histórico. Sobre las esteras de mimbre se extendía el sagum (capa de lana) que servía de sábana, manta y almohada. Se repartían tareas como búsqueda de leña, cocina, reparación de calzado, limpieza y curación de los pies.
5. Recepción del público y participación

Otro objetivo era despertar el interés del público por su patrimonio a través de la didáctica y la recreación histórica. En cada punto de acampada ofrecimos charlas de dos horas sobre el proyecto, la época y el potencial turístico‑cultural de la recreación. Más de mil visitantes participaron, pese a una difusión limitada.
Los medios de comunicación (TVE, RNE, Cadena SER, COPE, prensa escrita y numerosos blogs) cubrieron la iniciativa, al igual que representantes políticos locales y regionales. El ministro de Educación, Investigación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana, Vicent Marzà, mostró interés en apoyar futuras ediciones.
En esta primera edición se sumaron dos voluntarios que acompañaron al grupo durante un día, recibiendo todo el equipamiento necesario.
6. ¿Se recreó el asedio en Cartagena?

No, el último día estábamos exhaustos y llegar a Cartagena ya era un logro. Sin embargo, la bienvenida del Ayuntamiento y la Federación de Tropa y Legiones en el teatro romano fue una recompensa más que suficiente. En futuros recorridos consideramos recrear asedios o batallas, como la de Hibera o la de Ilipa.
7. Impresiones generales

A nivel físico, el cuerpo se adaptó rápidamente; la fatiga se superó y las lesiones (ampollas, dolor articular) fueron el principal limitante. La dieta y el terreno no supusieron problemas. A nivel psicológico, la marcha permitió “ponerse en la piel” de los legionarios, comprendiendo cómo la dureza del recorrido podía transformar la moral, pasando de la desmoralización inicial a una actitud más positiva y resiliente.
8. Proyectos futuros

Para próximas ediciones planeamos nuevos objetos de estudio experimental, ampliar el número de participantes a dos contubernia (16 + logística) y probar el uso de mulas o carruajes. Además, Via Scipionis es la antesala de Via Annibàlica, un proyecto ambicioso que recreará eventos y batallas de Aníbal (Paso de los Alpes con elefantes, Cannae, etc.) en España, Francia, Italia y Túnez, con la participación de autoridades académicas internacionales.
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