Descontento económico
Industrialización rápida: Rusia experimentó una rápida industrialización a finales del siglo XIX y principios del XX, lo que generó una gran clase obrera industrial. Sin embargo, las condiciones laborales eran precarias, los salarios bajos y la protección social casi inexistente.
Desigualdad económica: La economía rusa estaba profundamente desigual; una pequeña élite adinerada controlaba la mayor parte de la riqueza y los recursos, mientras la mayoría de la población vivía en la pobreza y millones de campesinos luchaban por sobrevivir.
Opresión política
Autocracia del zar: Rusia era una autocracia gobernada por el zar Nicolás II, quien ejercía poder absoluto. El régimen zarista reprimía cualquier forma de disidencia; los críticos podían ser arrestados, encarcelados o exiliados.
Falta de representación política: Los rusos no tenían voz en el gobierno. No existía un parlamento ni otro órgano representativo y el zar no estaba obligado a rendir cuentas a la población.
Agitación social
Descontento campesino: Los campesinos estaban agobiados por altos impuestos y obligaciones de trabajo forzoso. Además, sufrían discriminación por parte de las clases altas y carecían de acceso a la educación y a oportunidades.
Minorías nacionales: El imperio ruso era multiétnico y muchas minorías enfrentaban discriminación y la negación de sus derechos, lo que alimentó resentimientos y movimientos separatistas.
Primera Guerra Mundial
Costos económicos y humanos: La participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial supuso una pesada carga para la economía y provocó masivas bajas humanas. El conflicto agravó los problemas económicos y políticos, erosionando aún más la popularidad del zar.
Revolución de febrero de 1917: En febrero de 1917 estallaron huelgas y protestas en Petrogrado (actual San Petersburgo). El zar ordenó a las tropas disparar contra los manifestantes, pero los soldados se negaron. Ante la presión, el zar abdicó y se instauró un gobierno provisional.
Revolución bolchevique
Revolución de octubre: En octubre de 1917 el Partido Bolchevique, liderado por Vladimir Lenin, protagonizó un levantamiento armado y tomó el poder. Prometieron poner fin a la guerra, redistribuir la tierra a los campesinos y otorgar mayor control a los trabajadores sobre sus fábricas.
Guerra civil rusa: La revolución dio paso a una guerra civil que se prolongó hasta 1922. Los bolcheviques, conocidos como los Rojos, combatieron a las fuerzas anti‑bolcheviques, los Blancos. Finalmente, los Rojos salieron victoriosos y fundaron la Unión Soviética.