Historia de Europa

Benjamín Franklin y su flota privada de corsarios: una estrategia contra Gran Bretaña

Introducción

En la época colonial, los corsarios navegaban bajo la protección de una carta de corso, un documento que autorizaba a reyes o gobiernos a atacar barcos y asentamientos enemigos. Mientras algunos eran vistos como criminales, otros, como Sir Francis Drake, Walter Raleigh o Henry Morgan, fueron celebrados como héroes nacionales.

La Guerra de Independencia y la necesidad de prisioneros

Entre 1775 y 1783, las trece colonias británicas en Norteamérica lucharon contra Gran Bretaña. Tras varios reveses, Benjamin Franklin viajó a Francia para conseguir apoyo militar y financiero. Allí descubrió que los británicos consideraban a los cautivos americanos como súbditos rebeldes, no como prisioneros de guerra, lo que impedía los intercambios habituales.

Ante esta situación, Franklin ideó un plan: capturar soldados y civiles británicos para forzar a Londres a negociar la liberación de los prisioneros americanos.

La carta de corso de Franklin

En 1779, Franklin concedió una carta de corso a Luke Ryan, un corsario irlandés que huía de la Royal Navy. La autorización le permitía atacar barcos y puertos británicos y, a diferencia de otras cartas, le concedía el 100 % del botín obtenido. Franklin solo buscaba capturar a sujetos ingleses para equilibrar la balanza.

Benjamín Franklin y su flota privada de corsarios: una estrategia contra Gran Bretaña

La flota de corsarios

Ryan comandó una pequeña escuadra compuesta por tres navíos: Black Prince, Black Princess y Fear Not. Durante su campaña, la flota logró:

  • Capturar o destruir más de 100 barcos mercantes británicos y varios buques de guerra.
  • Saquear decenas de poblaciones costeras en Inglaterra y Escocia.
  • Obligar a la Royal Navy a desviar recursos hacia la captura de los corsarios, recursos que hubieran sido útiles en América.
  • Encarecer los seguros marítimos y reducir la actividad comercial británica.
Benjamín Franklin y su flota privada de corsarios: una estrategia contra Gran Bretaña

Fin de la expedición

El 17 de abril de 1781, Luke Ryan fue capturado frente a la costa escocesa, poniendo fin a la operativa de la flota. Aunque solo se estima que alrededor de 3 000 británicos fueron tomados como prisioneros —insuficiente para forzar una negociación—, la presencia de los corsarios mantuvo ocupadas a fuerzas que de otro modo habrían reforzado la campaña británica en América.

Conclusión

La iniciativa de Franklin demuestra cómo la guerra de independencia utilizó tácticas no convencionales para contrarrestar la superioridad militar británica, convirtiendo a un grupo de piratas en una herramienta estratégica clave.

Fuentes: Luke Ryan, Benjamin Franklin hires a pirate