Introducción
En la antigua Roma, el mando del ejército estaba reservado a altos cargos electos que ejercían autoridad consular.
Los cónsules
Los cónsules, máximos magistrados de la República, tenían el imperium necesario para comandar las legiones, dirigir campañas y tomar decisiones estratégicas en el campo de batalla.
Los tribunos militares con poder consular
Junto a los cónsules, los tribunos militares que poseían imperium (conocidos como tribunos militares con poder consular) podían ejercer mando sobre unidades militares, especialmente cuando el cónsul estaba ausente o cuando se requería un liderazgo adicional.
Ambos cargos eran elegidos anualmente por la asamblea popular y estaban sujetos al control y la supervisión del Senado romano.