Contexto histórico
En 1898 Grecia estaba literalmente "herviendo". La guerra contra Turquía había terminado unos meses antes con una humillante derrota. Al mismo tiempo, el país debía pagar enormes reparaciones de guerra pese a estar en bancarrota desde 1893, lo que provocó la imposición de un Control Financiero Internacional.
El atentado
El ambiente era especialmente tenso en el palacio, al que muchos culpaban del fracaso militar. El 14 de febrero de 1898, por la tarde, el rey Jorge I y su hija, la princesa María, regresaban al palacio tras pasear por Paleo Faliro. En el camino, cerca de Analatos (actual Agios Sotis), se produjeron disparos que hirieron a uno de los asistentes del rey.
Los autores
Los dos agresores lograron escapar inicialmente, pero fueron capturados al día siguiente. Se trataba del empleado municipal Georgios Karditsis, veterano de la lucha voluntaria en Creta, y de Ioannis Georgiou (también llamado Kyriakos) de Macedonia. Ninguno tenía antecedentes penales ni había tenido problemas con la autoridad.
Motivaciones y teorías conspirativas
Los acusados declararon que querían matar al rey porque lo consideraban responsable de la derrota y la humillación nacional. Sin embargo, en una Grecia donde las teorías conspirativas brotaban como setas, pronto se difundió el rumor de que el intento había sido “encenado” por el propio palacio para que el rey recuperara la simpatía popular.
El periódico Kairoi, dirigido por Petros Kanellidis, apoyó abiertamente esta teoría, lo que llevó al arresto de Kanellidis por difamación al rey. El juicio de Karditsis y Georgiou se celebró rápidamente, el 19 de marzo de 1898.
Declaración y sentencia
En su defensa, Karditsis afirmó: "La prensa y la opinión pública decían que el rey y sus ministros eran la causa de la vergonzosa guerra. Decidí vengar el honor insultado de mi país y por eso actué".
Ambos fueron condenados a muerte. La sentencia fue vista como severa, pero el rey no concedió indultos, intentando desmentir los rumores de un montaje. La ejecución se llevó a cabo el 27 de abril en Nafplio, aunque volvieron a surgir rumores de que los condenados habían escapado al extranjero.
¿Participación alemana?
El historiador Yiannis Kordatos ofreció otra perspectiva, alegando que agentes alemanes incitaron a los perpetradores a intentar el atentado. El káiser Guillermo II de Alemania era un acérrimo opositor de Jorge I, a pesar de que su hermana Sofía había contraído matrimonio con el heredero al trono griego, Constantino.
En 1896‑97, cuando el ejército griego se dirigió a Creta, el káiser había pedido el bloqueo naval de Grecia, exclamando: "¡Esto es guerra, que la flota aparezca pronto frente a El Pireo!". No debemos olvidar que, incluso en 1913, cuando Jorge I fue finalmente asesinado —quizá el rey más exitoso del nuevo estado griego—, resurgieron nuevamente los rumores de intervención alemana, vinculados a la posible ascensión al trono de Constantino influenciado por su esposa alemana.