Contexto histórico (938‑967 d.C.)
Durante la segunda mitad del siglo X el mayor enemigo del Imperio Bizantino fue el emir de Alepo, Saif al‑Dawla, conocido también como al‑Natullah. Desde su ascenso al poder, el emir lanzó incursiones anuales que penetraban profundamente en territorio bizantino, sembrando muerte, pillaje y esclavitud entre la población civil.
Las primeras victorias del emir
En 953 d.C. Saif al‑Dawla obtuvo una destacada victoria contra el ejército bizantino de Vardas Phokas en Germanikeia, cerca de la actual frontera entre Turquía y Siria. Sin embargo, dos años después, en 955, la situación cambió: Vardas se retiró y la dinastía Phokas tomó el mando.
El nuevo liderazgo bizantino
El trío formado por Nikephoros Phokas, su hermano Leon Phokas y su sobrino Ioannis Tzimiskes abandonó la política defensiva y comenzó a responder a las incursiones árabes con contraataques devastadores.
La campaña de 955‑958: la trampa de Tzimiskes
Al‑Dawla planeó una nueva expedición en la primavera de 955 contra Amida (actual Diyarbakır) y las posiciones bizantinas de Al‑Jazira. Tras saquear la zona, regresó a Alepo, sin percatarse de que Tzimiskes lo seguía con una fuerza de caballería ligera. La tropa de Tzimiskes no era el cuerpo principal del ejército, sino un cebo para atraer al emir.
Mientras Tzimiskes hostigaba a los árabes, Leon Phokas invadió el emirato de Alepo y derrotó al contingente que Saif al‑Dawla había dejado atrás. Al‑Dawla, al intentar atacar a Tzimiskes cerca del fuerte de Raban bajo una intensa lluvia, fue derrotado y obligado a retirarse sin saber qué había sucedido en su propio territorio.
El contraataque bizantino (957‑960)
En 957 Nikephoros Phokas capturó la fortaleza de Hadat, un nido de águila en los montes Tauro, y la arrasó. La primavera siguiente, Tzimiskes cruzó a Al‑Jazira y obtuvo una victoria decisiva cerca de Amida, aniquilando al 75 % del ejército árabe.
En octubre o noviembre de 958, los bizantinos abatieron otra vez al ejército de Saif al‑Dawla; los prisioneros fueron conducidos a Constantinopla encadenados. En 959 Leon Phokas tomó la ciudad fortificada de Kyros y destruyó todas las fortalezas árabes que encontró.
La ofensiva final (960‑961)
En 960, aprovechando la ausencia de Nikephoros en Creta, al‑Dawla lanzó una gran invasión que destruyó la fortaleza de Harisianos, pero al regresar fue emboscado por Leon Phokas y su ejército fue aniquilado.
En invierno de 961 Nikephoros Phokas regresó de Creta y, tomando al emir por sorpresa, arrasó su ejército. Con 70 000 hombres, los bizantinos rodearon Alepo. La ciudad fue capturada y saqueada; sólo la ciudadela permaneció en pie. Al‑Dawla regresó a una capital incendiada, con más de 10 000 habitantes convertidos en esclavos.
Derrota definitiva y muerte del emir
Saif al‑Dawla nunca se recuperó de esa derrota. Intentó un nuevo ataque en 963, pero fue nuevamente aplastado por Tzimiskes. Revoluciones internas debilitaron su emirato; abdicó de facto y murió en 967, a los 50 años, enfermo y desilusionado.
La venganza bizantina marcó el fin de la era de incursiones árabes en la región y consolidó la hegemonía del Imperio Bizantino durante las siguientes décadas.