Historia de Europa

Camachón y Capadocia: defensa heroica, ataque nocturno y derrota del ejército árabe

Camachón y Capadocia: defensa heroica, ataque nocturno y derrota del ejército árabe

Contexto histórico

El Imperio Bizantino aprovechó la guerra civil árabe que llevó al poder a la dinastía abasí. El emperador Constantino V Isaurio recuperó territorios y fortalezas en Asia Menor, entre ellas la fortaleza de Kamachos, situada en la región del Alto Éufrates. Esta fortaleza había caído en manos árabes en el año 679 d.C. y cambió de dueño varias veces.

El asedio bizantino

Sin embargo, Constantino tuvo que volver su atención a la frontera norte contra los búlgaros, lo que permitió que los árabes recuperaran la iniciativa. En el 766 d.C. un poderoso ejército árabe, formado por soldados de todo el mundo islámico y comandado por al‑Abbas ibn Muhammad, hermano del califa, y por el general al‑Hasan ibn Qataba, invadió territorio imperial.

Al no encontrar resistencia, los árabes se dirigieron a Camachón. Al llegar fuera de las murallas comenzaron a construir máquinas de asedio y a rellenar el foso. Los defensores bizantinos, mediante catapultas, infligieron serias pérdidas al asaltante.

En un momento, los árabes intentaron un violento ataque nocturno en el punto donde se había creado una brecha en la muralla. Los bizantinos, preparados, dejaron caer grandes troncos atados a rocas, logrando repeler la ofensiva y matar a muchos agresores.

Según la crónica siria de Zukin, los árabes dividieron su ejército en dos contingentes. El primero, bajo el mando de al‑Abbas, avanzó más adentro del territorio bizantino para saquear, mientras que el segundo, de unos 50 000 hombres, permaneció para sitiar y asaltar Camachón.

El asedio y su desenlace

Frustrados por no poder tomar la fortaleza por asalto, los árabes la rodearon esperando que la guarnición se rindiera por hambre. La guarnición, sin embargo, resistió durante todo el otoño y el invierno. Ante la imposibilidad de lograr sus objetivos y con la llegada del invierno, los árabes levantaron el asedio y se retiraron, dejando tras de sí miles de cadáveres, señal de su derrota.

El otro contingente, bajo el mando de al‑Abbas, sufrió un destino peor. Por desconocer el terreno, perdió numerosos hombres por hambre y sed mientras deambulaba por territorio bizantino, llegando a Capadocia. Allí, los árabes, como langostas, saquearon todo a su paso, pero se encontraron frente a una fuerza bizantina de 12 000 soldados.

Según la crónica de Zukin, los bizantinos atacaron a los árabes de noche y los destruyeron. Solo unos pocos lograron escapar y regresaron a sus tierras humillados. El monje de Amida (Diyarbakır) que editó la crónica fue informado de estos acontecimientos por los propios árabes que se retiraban.