Dos momentos decisivos aseguraron que Estados Unidos conservara las fronteras establecidas en el Tratado de París de 1783: la victoria en la Batalla de Yorktown y la firma del propio tratado.
Batalla de Yorktown
La Batalla de Yorktown, librada del 28 de septiembre al 19 de octubre de 1781 en Virginia, fue el último gran enfrentamiento de la Guerra de Independencia. Las fuerzas estadounidenses, bajo el mando del general George Washington, y sus aliados franceses, dirigidos por el conde de Rochambeau, sitiaron al ejército británico liderado por el general Charles Cornwallis. Superados en número y en posición estratégica, los británicos se vieron obligados a rendirse.
Esta victoria marcó un punto de inflexión: convenció a gran parte del gobierno británico de que la guerra era inviable y abrió el camino a negociaciones de paz.
Tratado de París (1783)
El 3 de septiembre de 1783 se firmó el Tratado de París, que puso fin oficialmente al conflicto y reconoció a los Estados Unidos como nación soberana. El acuerdo delimitó las fronteras del nuevo país, estableciendo los límites que aún hoy reconocemos, y concedió derechos de pesca en aguas frente a la costa canadiense.
Este tratado representó un gran logro diplomático: aseguró la independencia de EE. UU. y le otorgó una posición sólida para futuras relaciones internacionales.