Quiénes podían votar
Solo los ciudadanos romanos varones mayores de 17 años tenían derecho al voto. Mujeres, extranjeros, esclavos y, en general, los miembros de la clase alta militar estaban excluidos. Además, los que estaban en bancarrota o fueron catalogados como poco fiables en el censo también perdían el sufragio.
Organización de las asambleas
El voto se ejercía en diferentes asambleas según la tribu o la clase social. La asamblea más importante era la Comitia Centuriata, responsable de aprobar leyes y elegir magistrados. Esta se dividía en 193 centurias, unidades de votación basadas en la riqueza y el estatus; los ciudadanos más acomodados disponían de más votos, mientras que los más pobres solo contaban con un voto.
Procedimiento de votación
El proceso era abierto y público. Cada votante introducía una tablilla de madera con el nombre del candidato o la cuestión en una urna. El candidato que obtenía la mayor cantidad de votos resultaba vencedor; si ninguno alcanzaba la mayoría, se convocaba una segunda vuelta.
Supervisión y conteo
Los magistrados supervisaban la votación, garantizando su equidad, contabilizando los votos y proclamando los resultados.
Limitaciones del sistema
Aunque representó un avance hacia la democracia, el sistema favorecía enormemente a los ciudadanos ricos, lo que generaba corrupción y abuso de poder.