El origen de la burla de Holmes
En "Estudio en escarlata" Conan Doyle muestra la actitud despectiva del célebre detective hacia el inspector Lestrade. A lo largo de los relatos y sus adaptaciones cinematográficas, Lestrade se convierte en sinónimo de torpeza e incompetencia, motivo de constante sarcasmo por parte de Holmes.
El infanticidio de Trowbridge (1860)
El 29 de junio de 1860, en Trowbridge (Somerset), el cuerpo del hijo menor del inspector de fábricas Samuel Kent fue hallado en el jardín con la garganta cortada. El superintendente Fowley, a cargo de la investigación, demostró una absoluta falta de capacidad: no aseguró una camisa manchada de sangre, dejó que una niñera fuera arrestada sin motivo y borró una huella de sangre del vidrio para "no asustar a la familia".
El caso Whicher y la hija rebelde (1860)
El inspector Jonathan Whicher, llamado desde Londres, descubrió que la única sospechosa era Konstancja Kent, la hija mayor de Samuel. Tras cuatro días de averiguaciones, Whicher afirmó que la joven había asesinado a su medio hermano por venganza. La opinión pública se indignó, acusando al policía de perseguir a una inocente, y sus superiores lo despidieron. Cuatro años después, Konstancja confesó el crimen.
Los asesinatos de Jack el Destripador (1888)
Entre agosto y noviembre de 1888, al menos cinco prostitutas fueron brutalmente asesinadas en Whitechapel: Martha Turner, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly. Todas presentaron cortes profundos en la garganta y, en algunos casos, mutilaciones abdominales. A pesar de una extensa investigación –más de 2 000 interrogados y 80 arrestos– la identidad del asesino, conocido como Jack el Destripador, nunca se esclareció.
El torso sin cabeza en la nueva sede de Scotland Yard (1888)
El 2 de octubre de 1888, durante la construcción del nuevo cuartel de Scotland Yard en Westminster, se descubrió un paquete que contenía el torso de una mujer sin cabeza ni extremidades. El análisis reveló conocimientos anatómicos avanzados, pero la policía no logró identificar a la víctima ni al autor.
Listas de criminales ineficaces
En la década de 1970, la policía empezó a elaborar listas de criminales y de ex‑reclusos, pero estas eran enviadas a la fuerza después de unos nueve meses, volviéndose prácticamente inútiles. Además, las descripciones eran superficiales y rara vez incluían marcas distintivas.
La búsqueda de 57 horas (1893)
En 1893, 21 oficiales revisaron álbumes fotográficos para identificar a 27 prisioneros. Tras 57 horas de trabajo, sólo lograron reconocer a siete de ellos, evidenciando la ineficacia de los métodos de la época.
Escándalo de las carreras de caballos (1879)
Cuatro altos funcionarios de Scotland Yard –John Meiklejohn, Nathaniel Druscovitch, William Palmer y George Clarke– fueron descubiertos recibiendo sobornos para proteger apuestas fraudulentas en carreras de caballos. El escándalo llevó a condenas y a una profunda reestructuración de la institución.
Conclusión
Los fallos de la Scotland Yard del siglo XIX explican en parte la burla de Sherlock Holmes a Lestrade. Desde investigaciones torpes hasta escándalos de corrupción, la policía británica de la época estaba lejos de la reputación de eficiencia que ostenta hoy.