Historia de Europa

Reina María Estuardo: ¿Mereció realmente la pena de muerte?

María, la primera reina ejecutada tras un juicio, pasó de ser una bebé en pañales a morir en la horca. Su vida, marcada por alianzas, traiciones y guerras religiosas, sigue despertando preguntas.

María Estuardo nació el 8 de diciembre de 1542 en el Palacio de Linlithgow, cerca de Edimburgo, hija única del rey Jacobo V y su segunda esposa, María de Guisa. Tenía menos de una semana cuando heredó el trono escocés y, el 9 de agosto de 1543, fue coronada mientras aún llevaba pañales.

Según el historiador británico John Guy, «Durante la ceremonia el bebé de nueve meses se transformó en una reina ungida, dotada del sagrado poder de la majestad que sólo Dios puede conferir» (Mary, Queen of Scots. The True Story of Maria Stuart).

Reina María Estuardo: ¿Mereció realmente la pena de muerte?

María no estaba destinada a una vida tranquila. Desde la cuna se enfrentó a enemigos y a la lucha de su madre por mantener el trono. A los pocos años fue enviada a Francia para ser prometida al heredero, Francisco, lo que irritó al rey Enrique VIII de Inglaterra, quien buscaba someter a Escocia y cortar sus lazos con Francia.

Bisnieta con derecho al trono inglés

María también tenía un reclamo sólido sobre la corona inglesa. Como señala la página oficial de la monarquía británica, «Siendo bisnieta de Enrique VII, María tenía derecho al trono de Inglaterra después de los hijos de Enrique VIII». Esta doble legitimidad alimentó las sospechas de los católicos ingleses, que no tomaron en cuenta a la futura rival, Isabel I, hija de Ana Bolena.

Reina María Estuardo: ¿Mereció realmente la pena de muerte?

Su linaje y su matrimonio con el futuro rey francés despertaron la ilusión de un posible imperio franco‑británico. Su abuela la describió como «hermosa, de cabello castaño, piel blanca y delicada», y el rey Enrique II de Francia la trató como a su propia hija, dándole prioridad sobre sus demás hijos.

De pequeña, María mostraba gracia, seguridad y una curiosa inteligencia que le permitía conversar con adultos sin dificultad. Enrique II se encargó de su educación, siguiendo un programa idéntico al de su futuro esposo.

El blanco del vestido nupcial y del velo de viuda

Tras la muerte de Enrique II en un accidente de torneo, Francisco ascendió al trono a los 16 años. El joven rey, apodado le petit roi, carecía de experiencia y carisma.

El 24 de abril de 1558, María eclipsó a su esposo en la boda, luciendo un deslumbrante vestido blanco que resaltaba su piel y su cabello oscuro, desafiando la tradición del luto francés.

Sin embargo, la relación se vio amenazada por la poderosa madre de Francisco, Catalina de Médici, quien veía a María como una rival peligrosa. La disputa entre ambas duró poco: Francisco murió tras dos años de reinado, dejando a María viuda a los 18 años.

Antes de partir a Escocia, pronunció: «Adiós, Francia. Se acabó. Creo que nunca volveré a ver vuestras costas».

Escándalo tras escándalo

Al regresar a Escocia, María encontró un país sumido en conflictos políticos y religiosos. Como católica criada en Francia, ni la aristocracia local ni los protestantes la aceptaron como su reina.

Reina María Estuardo: ¿Mereció realmente la pena de muerte?

Uno de los primeros antagonistas fue David Rizzio, un joven italiano que llegó con la delegación de Saboya en 1561. Su habilidad con el laúd y su carisma le ganaron la confianza de María, convirtiéndose en su secretario y, según rumores, en su amante.

Isabel I de Inglaterra también criticó la influencia de Rizzio, acusando a la reina escocesa de favorecerlo excesivamente.

El esposo de María, Enrique Estuardo, conde de Darnley, temía perder el poder. Tras sospechar de una supuesta relación entre su esposa y Rizzio, se unió a una conspiración para asesinar al secretario.

¿Esposo o asesino?

El plan se ejecutó el 9 de marzo de 1566 en el Palacio de Holyrood. Darnley y los conspiradores irrumpieron en la cámara donde María estaba acompañada de Rizzio y lo asesinaron brutalmente. María, embarazada, quedó devastada al ver morir a su favorito a manos de su propio marido.

Reina María Estuardo: ¿Mereció realmente la pena de muerte?

Al día siguiente, Enrique pidió perdón; María, para proteger su autoridad, emitió un edicto exonerándolo y amenazó de traición a quien lo acusara.

El 19 de junio de 1566 nació su hijo, el futuro rey Jacobo VI de Escocia (y de Inglaterra). En presencia de la corte, María proclamó: «Señor, Dios nos ha dado un hijo; lo concebí solo con Él». Enrique besó al recién nacido.

Prisionera real

El 9‑10 de febrero de 1567, Darnley fue asesinado y María se casó apresuradamente con el conde de Bothwell, lo que provocó su abdicación en favor de su hijo. Buscó refugio en Inglaterra, donde la reina Isabel I la mantuvo bajo arresto durante casi veinte años.

Durante su cautiverio, María escribió cartas a su hijo, quien fue criado como protestante y se le inculcó la creencia de que su madre había matado a su padre para casarse con Bothwell.

Más tarde, María se vio involucrada en una conspiración contra Isabel, lo que selló su destino. En sus últimos momentos, declaró estar dispuesta a morir como mártir católica: «Estoy preparada y feliz de derramar mi sangre por Dios y por la Iglesia Católica».

El 8 de febrero de 1587, María fue decapitada. Isabel, quien firmó la orden de ejecución, vivió dieciséis años más. Tras su muerte, el hijo de María, Jacobo, fue nombrado heredero inglés y, el 24 de julio de 1603, se coronó rey de Inglaterra, uniendo los dos reinos bajo una sola corona.

Hoy, el monarca británico actual desciende directamente de María Estuardo.