Fundación de Constantinopla
En el año 330 d.C., el emperador romano Constantino I, conocido como Constantino el Grande, fundó la ciudad que hoy conocemos como Estambul. Eligió el sitio de la antigua Bizancio, situada en el estrecho del Bósforo, por su posición estratégica que controla la conexión entre el Mar Negro, el Mar Egeo y el Mediterráneo.
El nombre de "Nueva Roma"
Para subrayar la continuidad del Imperio Romano y su autoridad, Constantino bautizó la nueva capital como Nova Roma (Nueva Roma). Este nombre pretendía reflejar que la ciudad sería la sucesora de Roma, la capital original del imperio.
Importancia durante el Imperio Bizantino
Durante más de mil años, Constantinopla fue la capital del Imperio Romano de Oriente, también llamado Imperio Bizantino. La ciudad se convirtió en uno de los centros culturales y religiosos más influyentes del mundo, albergando la Iglesia Ortodoxa y una floreciente vida artística y académica.
Fin de una era
En 1453, los turcos otomanos conquistaron la ciudad, poniendo fin al dominio bizantino. A partir de entonces, la ciudad pasó a llamarse Estambul, aunque el legado de “Nueva Roma” perdura en la historia y la arquitectura.