El gobierno creado bajo los Artículos de la Confederación resultó ineficaz, incapaz de enfrentar los problemas de la joven nación. Los Artículos establecían un gobierno central débil que no podía imponer leyes, regular el comercio ni recaudar impuestos. Esta falta de autoridad provocó una coordinación escasa entre los estados y dificultó la resolución de sus disputas.
Además, la ausencia de poder para regular el comercio exterior generó déficits y inestabilidad económica. Sin facultad para vetar leyes estatales, surgieron políticas contradictorias y una falta de uniformidad. La carencia de un poder ejecutivo sólido dejó al país sin liderazgo ni capacidad de toma de decisiones, lo que culminó en el colapso del sistema y la redacción de la Constitución.
Ejemplos concretos de sus debilidades
- Incapacidad para regular el comercio interestatal. Cada estado imponía sus propios aranceles y normas, creando un mosaico caótico que obstaculizaba a los comerciantes y reducía el intercambio.
- Imposibilidad de gravar directamente a los ciudadanos. El gobierno dependía de contribuciones estatales que a menudo no se recibían, provocando una crónica escasez de fondos para pagar deudas y financiar servicios esenciales.
- Ausencia de un poder ejecutivo fuerte. No existía un presidente; el órgano ejecutivo era meramente simbólico, lo que impedía la implementación de políticas y la dirección nacional.
- Falta de capacidad para mantener un ejército permanente. Sin recursos ni autoridad, la defensa contra rebeliones internas, como la de Shays, era insuficiente.
Los Artículos de la Confederación fueron un experimento valioso, pero demostraron ser inviables. Su debilidad llevó a la Convención Constitucional de 1787, donde se diseñó un gobierno más robusto y funcional.