Economía planificada
Una economía planificada, también conocida como economía dirigida o de mando, es un sistema en el que el Estado controla la mayor parte de los medios de producción y la distribución de bienes y servicios. El gobierno decide qué se produce, cómo se produce y quién recibe los productos resultantes, a diferencia de una economía de mercado, donde esas decisiones las toman individuos y empresas privadas.
La Unión Soviética como economía planificada
La antigua Unión Soviética operaba bajo este modelo. El Estado era propietario y gestor de las industrias clave, estableciendo precios, salarios y metas de producción. Este enfoque centralizado generó varios problemas estructurales:
- Escasez crónica de productos y servicios.
- Baja calidad de los bienes manufacturados.
- Falta de incentivos para la innovación y la mejora tecnológica.
En consecuencia, la economía soviética se caracterizó por una oferta insuficiente y una eficiencia limitada, a pesar de los esfuerzos por alcanzar la plena planificación.