Antecedentes
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética firmó el Pacto de no agresión con la Alemania nazi el 23 de agosto de 1939, conocido como el Pacto Molotov‑Ribbentrop. Ese acuerdo permitió a la URSS participar en la invasión conjunta de Polonia y, poco después, lanzar su propia ofensiva contra Finlandia (la Guerra de Invierno).
El giro en 1941
La neutralidad soviética cambió el 22 de junio de 1941, cuando la Operación Barbarroja, la invasión alemana de la URSS, rompió el pacto. Ante la agresión, el gobierno soviético declaró la guerra a Alemania y se alineó con los Aliados, integrándose al esfuerzo bélico que culminó con la derrota del Eje.