Introducción
Después del fin de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto, los alemanes que habían colaborado con el régimen nazi siguieron destinos muy diferentes. Algunos fueron juzgados y ejecutados, otros cumplieron largas condenas de prisión y un grupo logró evadir la justicia y vivir bajo identidades falsas.
Los que fueron juzgados y ejecutados
Los juicios más emblemáticos se llevaron a cabo en los Juicios de Núremberg y, posteriormente, en tribunales nacionales.
- Adolf Eichmann: capturado en Argentina por agentes israelíes en 1960, juzgado en Israel, condenado a muerte y ahorcado en 1962.
- Rudolf Hess: condenado a cadena perpetua en Núremberg; murió en prisión en 1987, sin haber sido ejecutado.
- Joachim von Ribbentrop: ministro de Relaciones Exteriores, ejecutado por ahorcamiento en 1946.
- Wilhelm Keitel: jefe del Estado Mayor, ejecutado por ahorcamiento en 1946.
Los que fueron encarcelados
Muchos nazis recibieron penas de prisión de distinta duración.
- Albert Speer: arquitecto de Hitler y ministro de Armamento, condenado a 20 años; liberado en 1966.
- Martin Bormann: secretario privado de Hitler; condenado a muerte en ausencia en 1946, nunca fue capturado.
- Heinrich Himmler: jefe de las SS; se suicidó en 1945 antes de ser arrestado, por lo que nunca fue juzgado ni encarcelado.
Los que escaparon de la justicia
Varios criminales nazis lograron huir del país y vivir bajo nuevas identidades, principalmente en América del Sur.
- Josef Mengele: médico de Auschwitz, se refugió en Argentina y murió allí en 1979.
- Klaus Barbie: "El carnicero de Lyon", escapó a Bolivia y luego a Francia, donde fue capturado en 1983 y condenado; murió en 1991.
- Otros, como algunos oficiales de menor rango, permanecieron en Alemania o emigraron bajo nombres falsos, evitando ser procesados.
El destino de estos individuos muestra la complejidad de la justicia posterior al conflicto y la necesidad de seguir persiguiendo a los responsables de crímenes contra la humanidad.