Enrique VIII no fundó una nueva religión; rompió con la Iglesia católica y estableció la Iglesia de Inglaterra en el siglo XVI. Sus motivaciones fueron múltiples:
1. Motivos personales
Quería anular su matrimonio con Catalina de Aragón porque no le había dejado un heredero varón. El Papa Clemente VII negó la dispensa, lo que provocó el cisma.
2. Motivos políticos
Deseaba ejercer control total sobre los asuntos eclesiásticos en Inglaterra, consolidando su poder monárquico.
3. Influencia de la Reforma
La Reforma protestante, que promovía la interpretación individual de las Escrituras, se extendía por Europa y también inspiró a Enrique.
4. Intereses económicos
La disolución de los monasterios permitió al trono apropiarse de sus riquezas, financiando el estilo de vida opulento del rey.
5. Sentido de identidad nacional
Crear una iglesia propia reforzó la unidad y la identidad inglesa, separándola de la influencia extranjera de Roma.