Primera Cruzada (1096‑1099)
Logró su objetivo principal: la toma de Jerusalén en julio de 1099. Tras la conquista, los cruzados perpetraron una masacre contra la población musulmana y judía de la ciudad. Se estableció el Reino de Jerusalén y varios estados cruzados en el Levante, como el Principado de Antioquía, el Condado de Edesa y el Condado de Trípoli.
Segunda Cruzada (1147‑1149)
Organizada como respuesta a la caída de Edesa ante los turcos selyúcidas en 1144, la campaña resultó en un fracaso militar. Los ejércitos de Luis VII de Francia y Conrado III de Alemania no lograron reconquistar la ciudad ni obtener ganancias territoriales significativas.
Tercera Cruzada (1189‑1192)
Encabezada por el emperador Federico I Barbarroja, el rey francés Felipe II Augusto y el rey inglés Ricardo Corazón de León, la cruzada logró importantes victorias en Acre y otras costas, pero no pudo tomar Jerusalén, que permaneció bajo control del sultán Saladino. El conflicto concluyó con un tratado que garantizaba a los peregrinos cristianos acceso seguro a los lugares santos.