El asalto de Ulises a la tierra de los Cícones
Al llegar a la costa de los Cícones, Ulises y sus hombres fueron recibidos con hospitalidad. Los Cícones, un pueblo conocido por su generosidad, compartieron alimentos y provisiones con los griegos.
Sin embargo, la gratitud se tornó en traición. Aprovechando la buena voluntad de los anfitriones, Ulises ordenó a sus guerreros saquear la ciudad. El ataque se convirtió en una masacre: se apropiaron de bienes, armas y alimentos.
Los Cícones, guerreros valientes y feroces, respondieron rápidamente. Defendieron su territorio y obligaron a los invasores a retirarse. La contienda dejó graves bajas entre los griegos; muchos murieron o resultaron heridos.
Derrotados y con la moral decaída, Ulises y su tripulación zarpó de inmediato, dejando atrás una ciudad devastada y una población que, aunque inicialmente amable, había sufrido la violencia del saqueo.