Contexto del matrimonio
En 1540 el rey Enrique VIII contrajo matrimonio con Catalina Howard, una joven de la nobleza inglesa que había sido presentada en la corte como una prometida adecuada.
Acusaciones de adulterio y traición
Tras apenas unos meses, surgieron rumores de que Catalina había mantenido relaciones sexuales antes de casarse y, peor aún, que había tenido amantes durante el matrimonio. Testigos de la casa de los Howard, así como cartas y testimonios, fueron presentados ante el Arzobispo de Canterbury, Tomás Cranmer, quien encabezó la investigación.
Consecuencias para Catalina
El informe concluía que Catalina había incurrido en adulterio, lo que en la legislación Tudor se consideraba traición, ya que comprometía la línea de sucesión. Enrique, enfurecido, ordenó su arresto. En febrero de 1542 fue hallada culpable de traición y ejecutada en la Torre de Londres mediante decapitación.
El destino del matrimonio
El matrimonio nunca fue anulado formalmente; simplemente quedó invalidado por la muerte de la reina. Tras su ejecución, Enrique volvió a casarse, esta vez con su quinta esposa, Catalina Parr.