Galerio, cónsul de Diocleciano

Galerio fue nombrado emperador adjunto del oriente dentro de la tetrarquía creada por el emperador Diocleciano. Su origen es incierto, pero se sabe que nació en la zona que hoy es Bulgaria y que ya había servido con éxito bajo Aureliano y Caro.
Al casarse con Valeria, hija de Diocleciano, recibió el título de César y se le asignó la península de los Balcanes como su jurisdicción.

Campañas contra el Imperio sasánida
Su principal misión consistía en enfrentar al Imperio sasánida. En el año 296 d.C. sufrió una derrota que le hizo perder Mesopotamia, pero recuperó la región tras instalar a un rey pró‑romano en Armenia y tomar la capital sasánida, Ctesifón.
Acceso al trono y conflictos internos
Tras la abdicación de Diocleciano y Maximiano, Galerio ascendió al trono junto a Constantino, mientras que Valerio Severus y su sobrino Maximiano Díaz ejercían como césares. Sin embargo, la resistencia de Maximiano el Joven y la intervención del Senado romano generaron nuevas tensiones.
Al morir el emperador Constantino (no confundir con el Constantino que fundó Constantinopla), Galerio nombró a Licinio como emperador del occidente. La enfermedad que padecía empeoró y falleció en el 311 d.C.
Valoración histórica de Galerio
La figura de Galerio suele ser evaluada negativamente, en parte por su participación en la persecución de los cristianos iniciada bajo Diocleciano. Los relatos que se conservan provienen mayormente de fuentes cristianas, lo que sesga su imagen.
Algunos historiadores lo describen como un gobernante parcial, favoreciendo a los habitantes de los Balcanes, su región natal. Sin embargo, su administración no fue desastrosa; el verdadero problema radicó en la estructura tetrárquica de Diocleciano, que resultó insostenible y provocó guerras civiles.
En última instancia, Galerio puede considerarse un puente entre la época de Diocleciano y el ascenso de Constantino, quien poseía el carisma necesario para consolidar el poder.